¡Vaya bola! Mitos sobre el queso

A menudo, escuchamos o leemos mitos sobre el queso: algunos favorables y otros no tanto. Algunos están basados en interpretaciones de estudios científicos, y otros son rumores.

A lo largo del tiempo, y a raíz de estos mitos, el queso ha generado confusiones entre el público general.


En este artículo vamos a romper algunos de los mitos existentes alrededor del queso. Os avanzamos que el queso es una delicia para el paladar y un aporte muy beneficioso para nuestra alimentación.


El queso afecta al colesterol


Se dice, se comenta, se rumorea… que el queso afecta negativamente a nuestro organismo porque contribuye al aumento del colesterol.

Nada más lejos de la realidad: estudios recientes afirman que los quesos elaborados artesanalmente son beneficiosos para la salud ya que representan una fuente de calcio, proteínas y vitamina D entre otros.

Cabe matizar que hay algunos quesos que sí pueden contribuir al aumento del colesterol, y estos son los quesos de producción industrial, ya que -a diferencia de los quesos artesanales- estos contienen muchos más ingredientes que la leche (leche en polvo, químicos para preservar el aroma o la textura…).

Como todo alimento, cuanto más natural, mejor.


El queso engorda


Otro mito muy extendido es el de que el queso engorda. Nuevamente, esta es una creencia errónea: el queso no engorda. El queso, y más si está elaborado con leche de cabra u oveja, es un alimento altamente digestivo: estudios demuestran que ya en época de los romanos la dieta de los soldados incluía una ración de 100 gr diarios de queso de cabra, precisamente por su aporte alimenticio y fácil digestión.

En la inmensa mayoría de los casos, el consumo de queso va acompañado de pan, vino o cerveza. Obviamente, la combinación de estos productos (y más si se convierte en práctica habitual), puede originar un aumento de peso… aunque la culpa no sea (sólo) del queso.


Cuanto más amarillo es un queso, más grasa tiene


Esta es otra afirmación infundada. El color del queso y su contenido en materia grasa no están para nada relacionados. El color de la pasta del queso está causado por el caroteno, pigmento orgánico presente en la naturaleza y, por tanto, en la hierba que comen los animales, precursora de la vitamina A.

La intensidad del color del queso está a su vez directamente relacionada con el tipo de hierba que ha ingerido el animal y con el animal del cual procede la leche con la que se ha elaborado el queso, ya que no todos los animales procesan igual este elemento.

Las vacas, por ejemplo, son menos eficientes a la hora de almacenar el caroteno, de manera que éste pasa en mayor cantidad a la leche, que adquiere una tonalidad más amarilla, variable según la temporada del año, tipo de hierba o raza de la vaca.

En el caso de la cabra, la leche puede variar también según la raza, la zona de producción, la estación del año y la alimentación, pero una particularidad de este tipo de leche que nunca varía es la ausencia de caroteno: el organismo del animal es capaz de transformarlo completamente en vitamina A. Por este motivo su color y el de sus quesos es completamente blanco.


Todos los quesos contienen lactosa


Como comentamos en nuestro post sobre los quesos sin lactosa, creer que todos los quesos contienen lactosa es erróneo.

La lactosa se encuentra en cantidades muy bajas en los productos lácteos fermentados (yogur y queso, por ejemplo), pudiendo llegar a prácticamente desaparecer en algunos de ellos, como es en el caso de los quesos curados.


Esperamos haberte ayudado a romper ciertos mitos sobre el queso, para que así puedas disfrutar de sus sabores, aromas y texturas sin ningún tipo de preocupación.