Quesos con corazón: Neufchâtel

Aunque no siempre somos conscientes, a veces la forma de las cosas nos da  información importante. Nos habla de su procedencia, de sus valores y de su historia.

Este hecho es aplicable también a los quesos: los hay con forma cilíndrica, cuadrada, redonda, e incluso con forma de corazón. En el caso de los quesos, la forma, además de aportar información histórica, influye en su sabor y en su proceso de elaboración.


Con motivo de San Valentín, queremos dedicar el post de hoy a los quesos con forma de corazón, que son propios de las zonas de Normandía, Midi-Pyrénées y Albigeois.

De entre ellos, el más famoso es el Coeur de Bray Neufchâtel, un queso de pasta cremosa con corteza enmohecida, de textura fundente y gran riqueza aromática elaborado en Normandía desde el siglo VI.

A pesar de ser, sin duda, el queso más antiguo de entre los normandos, no fue hasta el siglo XIV cuando este queso tan particular adoptó la forma de corazón.


Según cuenta la leyenda, fue durante la Guerra de los Cien años cuando el queso adquirió la forma de corazón: las jóvenes doncellas francesas solían regalarlo a los soldados británicos - con los que habían simpatizado - como muestra de afecto.


En el siglo XVII, los quesos con forma de corazón adquirieron una gran fama y éxito, y fueron llevados a París e incluso a la Gran Bretaña. Poco a poco, se fueron haciendo con el corazón de todo el que lo probaba y hoy en día son un manjar delicioso, además de contar con una forma  tan característica que los hace únicos.


¿Se te ocurre una mejor manera de decir “te quiero”?