Los 4 quesos suizos imprescindibles para los amantes del queso

Que los quesos suizos gozan de reconocimiento a nivel mundial no es pura casualidad. Suiza es un paraíso en muchos sentidos, sobretodo en lo que a quesos se refiere. Por ello, hay algunas cosas que cualquier amante del buen sabor y el saber hacer debe saber. ¡Hoy, te hablamos de ellas!


¿Sabías que…?


En Suiza se necesitan 6 años de formación para obtener el título de Maestro Quesero, incluyendo formación académica y prácticas.


Más de 600 queserías suizas funcionan a pleno rendimiento 24 horas, 7 días a la semana, 365 días al año. Los calendarios festivos no aplican a las vacas, que no entienden de días festivos o fines de semana ,así que es necesario estar siempre atento porque en Suiza, para hacer los quesos, sólo se usa leche cruda y recién ordeñada.


Sólo hay dos personas en todo el mundo que conocen la receta para elaborar la salmuera del Appenzeller, un queso que sólo se elabora en Suiza.


Si quisieras probar una variedad de queso suizo al día durante un año, te sobrarían 65 variedades para el año siguiente. Esto significa que en Suiza, al año, se producen 430 variedades diferentes de queso.


Los 4 quesos suizos imprescindibles


1. Tête de Moine AOP

Este queso, cuyo nombre significa literalmente “cabeza de monje”, se caracteriza por una textura muy fina que se derrite en boca. A diferencia de la gran mayoría de quesos, no se corta, sino que se rasca con el girolle o el pirouette, formando flores de queso.

El Tête de Moine se produce con leche alpina natural, que le confiere su sabor característico e inconfundible. Su curación se realiza sobre estantes de madera de pino durante al menos dos meses y medio, y se elabora en menos de 10 queserías rurales de su región de origen.


Es ideal para el postre, como aperitivo o para tomar entre horas.


2. Appenzeller

Sobre el Appenzeller se ha escrito mucho, y se ha llegado a decir que es el queso más sabroso de Suiza. Sea como sea, este queso suizo se elabora desde hace más de 700 años siguiendo una larga tradición artesanal entre el lago Constanza y el macizo de Säntis. Este ecosistema sin igual suministra la base óptima para la leche cruda natural a partir de la cual se elaborarán los quesos, gracias a sus ricas hierbas.


Como hemos comentado anteriormente, su exclusivo sabor se debe a un secreto muy bien guardado: la composición de la salmuera para el Appenzeller es un secreto guardado bajo llave.


3. Emmentaler AOP

La característica más típica de este queso suizo, considerado por muchos el rey de los quesos, son los agujeros, que se forman durante el proceso de curación.

Su nombre deriva del valle del río Emme, lugar donde se elabora este queso desde el siglo XIII. Hoy en día, el Emmentaler se elabora en 200 queserías rurales, únicamente a partir de leche cruda sin tratar de vacas que se alimentan de hierba y heno.

Una de las curiosidades del Emmentaler es que para obtener un kilo de queso son necesarios 12 litros de leche.


4. L’Etivaz

Este queso se elabora a base de leche cruda en más de 100 queserías alpinas entre los meses de mayo y octubre sobre fuego abierto, de forma artesanal. Al ser el Etivaz un queso curado extra, madura de forma natural durante al menos 30 meses.

Este queso tiene un marcado sabor frutal, con un ligero toque de nuez.


Seguro que después de leer este post te han entrado ganas de disfrutar de los sabores más deliciosos de los Alpes Suizos. ¡No hay problema! Te los llevamos a casa encantados…